Moi et las cosas que me bailan en la cabeza... ¿¿¿Qué esperabais de un blog que se llama como se llama???

sábado, 24 de mayo de 2008

Filosofando que es gerundio: la vida es un invento regulero.

Esto de la vida es un invento regulero. Regulero en tanto que irregular. Durante tu infancia, la cantidad de cosas buenas que te suceden es muy superior a la de las malas. Y vaya cosas buenas! Que el domingo tu padre te comprara el Mortadelo cuando iba a por el periódico. Que un día te despertaras con fiebre y tuvieras "dispensa papal" de ir a clase (bien!!), y conocer el misterio de qué ocurría en tu casa en una mañana de diario. Que el médico que venía a verte te regalara el palito que había usado para mirarte la garganta (waw!). Que lloviera y tuvieras que ponerte las botas de agua, con la consiguiente obsesión por meterte en todos y cada uno de los charcos que se cruzaran en tu camino al cole. Encontrarte con tus primos en casa de tus abuelos el domingo por la tarde y jugar con una pelota hecha de papel de plata. Ver Barrio Sésamo sentada en el suelo, imitar a Triqui con el paquete de Galletas María y aprenderte el número favorito del Conde Draco. Que en verano tus amigos te vinieran a "picar" para que bajaras a jugar. Que tu madre te lanzara el bocadillo de la cena desde el balcón, porque seguías jugando con tus amigos. La playa!!! Y esa curiosa manía de perforarla con tus manitas para encontrar agua...

Luego nos hacemos mayores. Ya sabeis lo que sigue. Crecimiento exponencial de los momentos amargos. Estupendo. Debe ser la teoría de los vasos comunicantes. Mafalda, gran visionaria, ya lo advirtió: paren el mundo, que me bajo. Por una extraña broma cósmica, las malas noticias suelen venir a granel, nunca solas.

Los más inconscientes, entre los que me cuento, nos refugiamos en nuestro fantástico síndrome de Peter Pan para hacer oídos sordos, ojos miopes y narices de corchopán ante los problemas. Genial, ni Tamariz conseguiría hacer desaparecer lo que nos disgusta con más rapidez. Pero padecer síndrome de Peter Pan es una putada, y muy gorda. Porque vives las cosas a destiempo, y un día te das cuenta de que no estás preparada para el devenir de la vida, y es muy difícil aceptar lo que va sucediendo cuando tu cabeza está en otro sitio y va a otro ritmo.

La madre de una amiga a la que considero como mi hermana está en la uci desde hace una semana y los médicos no saben dar una explicación a lo que le ocurre. Qué putada, nadie nos había preparado para esto. Y encima mi amiga cumple hoy años. Un cumpleaños a los pies de una cama de hospital. Vaya mierda.

Siempre me tendrás a tu lado, Miró, sabes que te quiero. Todo irá bien.

1 comentario:

MariChucky dijo...

pues sí, como bien dices, vaya mierda. Muchos ánimos para ella y para ti, os vais a necesitar. Besitos, guapa.